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ANTECEDENTES DE LA INDUSTRIA NAVAL ARGENTINA

En las sucesivas épocas a partir del descubrimiento fue el momento de la consolidación nacional, cuando se produjo el despegue en lo concerniente a la reparación y construcción de buques y embarcaciones de madera con propulsión a vela y remo. En la segunda mitad del siglo XIX, la construcción mundial se vuelca a los cascos de acero y a la propulsión a vapor y esto repercute en los astilleros argentinos que transforman sus artesanías en verdaderas industrias y, en consecuencia, transforman las características de sus establecimientos.

En 1920, los modestos talleres de la Dirección Nacional de Navegación y Puertos del Ministerio de Obras Públicas, se amplían y llegan a ocupar, con el tiempo a 2.000 personas. Realizan trabajos de mantenimiento y reparación de su flota de dragado y encaran algunas construcciones de embarcaciones: dragas, remolcadores y diques flotantes, empleo de técnicas de avanzada, como la soldadura eléctrica. Lo mismo ocurre con la industria naval privada cuyos establecimientos fueron surgiendo a lo largo de la ribera, especialmente en las zonas de Buenos Aires, Avellaneda, La Plata, San Fernando y Tigre.

Promoción de la Industria Naval en la Argentina

La industria naval en nuestro país mereció un tratamiento normativo específico de promoción (Decreto Ley 6677/63, Fondo Nacional de la Marina Mercante, Ley 19831/72 de fomento, relacionado a la seguridad y al transporte marítimo, Ley 20447 desarrollo de la Marina Mercante; Decreto 10033/60 política de promoción pesquera; convenio entre la Subsecretaría de Pesca y el BANADE 1970; Decreto 3255/71 y complementario del Dec. 2660/76 reembolsos impositivos), que paulatinamente fue abandonado para actualmente desaparecer. Los argumentos que dieron origen a este marco especial son una fiel copia de las políticas que en dicha materia aplicaban y aplican países inclusive con menor costa oceánica y fluvial que la de nuestro país. Ejemplo de ello son Japón, España, Portugal, EEUU, Italia. Actualmente esta promoción se realiza a través de subsidios – explícitos o implícitos-, líneas de créditos blandos con largos períodos de reintegro y/o medidas para-arancelarias, que impiden una competencia abierta, esto incluyend el mercado regional; tal es el caso de Portugal 25% del valor de las construcciones; España 28%, Francia 42%, EEUU hasta el 50%, impidiendo la importación de buques en los casos de pesqueros y/o de cabotaje.

En la actualidad, en la Argentina no existe ninguna normativa de promoción a la industria naval y, lo que es peor, existen inequidades manifiestas que son verdaderas desventajas competitivas, para acceder a los actuales mercados internos y externos.

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