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2009
27
Sep
Entrevista al Presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina, Sr. Juan A. Torresín

En relación al estado actual de la actividad de nuestra Industria Naval, éstas fueron sus conclusiones:“El establecimiento de una industria naval desarrollada requiere de múltiples factores que se complementan unos a otros. Y una vez logrados, integrarlos a la gestión que procure utilizarlos con eficacia para que puedan servir al desarrollo y cuidado nacional, es una tarea que nos compete como dirigentes y que, en nuestro caso, nos hemos impuesto desde el comienzo.Por eso creemos que, más allá de los tropiezos ocasionados por circunstancias no deseadas que nos toca sobrellevar, nuestra industria naval ha sabido preservar condiciones que la siguen considerando eficiente; competitiva en sus niveles y en el desarrollo de su capacidad industrial. Muestra de ello resulta resulta el estado de un crecimiento que se venía sosteniendo a ritmo lento, y que se mantenía aún en momentos en que la crisis mundial irrumpía globalmente muy fuerte y nos encontraba, a fines del 2008, botando nuevas unidades. Naturalmente debíamos esperar que, aunque más tarde, la merma se presentaría en algún momento como efecto del estado inactivo que iban padeciendo las economías de países centrales del continente americano y europeo. Finalmente, en este segundo trimestre del 2009, la inactividad en el sector se hace sentir y presuponemos que, aunque en otros eslabones de la actividad industrial naval, como el de mantenimiento y reparaciones navales la actividad no haya decrecido, vá a demorar un poco más volver a retomar un nivel más activo. No obstante, nuestra capacidad industrial se encuentra intacta y con firmes expectativas hacia la multiplicidad de oportunidades que se abren una vez superada esta instancia. De hecho, ya se habla de que las principales economías mundiales están empezando a repuntar y por ende, con ello también, retornan las demandas a sectores productivos.Los grandes actores en este nuevo orden de la economía mundial para Argentina, ván a estar señalados por tres “pivotes” centrales en la dinamización de su crecimiento.

A. El Transporte Fluvial: El antecedente del Contrato con el Proyecto Rio Tinto, hoy en manos de sus nuevos dueños, VALE, sigue siendo demandante en la construcción de barcazas para su transporte. Estimo que con mayor impulso al que tenía ya que, si bien no hay contrato todavía, la nueva empresa vá a necesitar una demanda de mayor alcance para retomar el proyecto, que, en su faz inicial, hablaba de la construcción de 80 unidades.

El avance del nuevo proyecto del MUTUN con Bolivia, vá a ser también demandante de transporte. De hecho, la Marina Boliviana, a trvés de su empresa ENABOL, está consultando en Argentina la demanda de un tipo de construcciones. Bolivia se reservó el 30% de la carga; el 70% restante la tomarán armadores privados que, seguramente, necesitarán ampliar su flota actual.

Este es uno de los grandes proyectos mineros que tiene Bolivia, estimado en una explotación de alrededor de 50 millones de toneladas.

Por otro lado la nueva disposición de la Prefectura Naval Argentina que va a entrar en vigencia para el cambio de unidades fluviales de cascos simples a doble casco, habla ya de una renovación de no menos de 100 barcazas.

Es decir, que si bien ha habido una bajante de la actividad fluvial por causas externas y por la causante endógena que provocó el lockaut de insumos exportables; una vez esta circunstancia quede estabilizada, el recupero de su actividad vá a ser muy auspicioso.

B. Otro de los pilares que sirve como fuerte perspectiva de desarrollo tal como estaba previsto y que se espera provoque una demanda importante de la capacidad industrial de Argentina, es el Acuerdo Of Shore que acaba de continuarse en la reciente visita a Brasil por parte de Empresarios y funcionarios argentinos.

Seguimos trabajando con el Acuerdo con Brasil, con el mandato de ambos presidentes del país, buscando el lineamiento normativo legal que contenga un Acuerdo bilateral satisfactorio a los intereses recíprocos y que éste se refleje en un contrato tipo a fin de ir dando respuesta a distintos requerimientos que surjan en el desarrollo de sus etapas. Con esta finalidad se han establecido grupos de trabajos que están en plena ejecución de sus tareas.

C. Y el tercer objetivo que avizoramos como demandante en poco tiempo, es la producción para la Defensa.

Observamos que los distintos Ministerios de Defensa de los países de Sudamérica están proveyendo nuevos equipamientos a sus fuerzas armadas.

La fuerte inversión de Brasil en materia de Defensa, con la compra de barcos, helicopteros y submarinos por 12.000 millones de dólares con la consecuente transferencia de tecnología, casi “obliga”, diríamos, a la modernización de los países de la región en esta materia.

Argentina posee tecnología y ya cuenta con experiencia en la construcción de unidades para la Defensa: corbetas; submarinos; patrulleros; buques oceanográficos; a los que podemos agregar: transbordadores flotantes de granos; buque químico; remolcadores de empuje; plataformas de perforación submarina, etc.

De manera que en algún momento esto será cuestión de decisión.

Hay movimientos muy elocuentes que hablan de una pronta reactivación de nuestra industria naval. Se han agregado la construcción de tres nuevos astilleros en respuesta a esta perspectiva de todo lo que se viene.

Estamos iniciando tratativas de complementación con Chile a fin de lograr acuerdos que permitan transferir nuestra experiencia en transformaciones y reparaciones navales: Chile ocupa sus astilleros para la construcción de unidades nuevas, dejando de profundizar los servicios de reparación.Seguimos procurando acordar con nuevos actores acuerdos de asociatividad y complementariedad en el proceso de amplitud que requiere el sustento de nuestra actividad industrial naval.”

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