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2012
25
Sep
Los industriales navales van tras el necesario consenso

En 2004 se cumplió con un viejo anhelo del sector. A través del decreto 1010/04, el presidente Néstor Kirchner le puso fin al régimen de bandera de conveniencia establecido por Carlos Menem, en 1991. La firma del decreto fue muy bien recibida por los trabajadores de distintas organizaciones sindicales y entidades empresarias vinculadas con la industria naval, el transporte fluvial y marítimo.

Significaba un primer paso transitorio. En sus considerandos, el 1010/04 establecía la necesidad de contar con una ley para la marina mercante e industria naval en un período que no debería superar el plazo de dos años. Sin embargo, el tiempo fue transcurriendo y por diversas razones, este decreto se fue prorrogando hasta nuestros días.

Los acontecimientos se aceleraron con la llegada de Horacio Tettamanti a la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación, por tratarse de un hombre del riñón industrial naval argentino. De inmediato, citó en consulta a los principales referentes del sector en busca del consenso necesario para alcanzar una nueva y definitiva norma para la marina mercante y creó a tal efecto una “Mesa Nacional de Concertación de la Industria Naval Argentina”.

“Fuimos consultados y escuchados. Muchas de nuestras sugerencias ya están en carpeta y esperemos que enriquezcan este proyecto. Lo que se pretende alcanzar es el espíritu del decreto que en su momento promulgó Nestor Kirchner y no tuvo la continuidad que debía haber tenido. No estamos inventando algo nuevo. Esto ya estaba en agenda como aspiración en 2004, pero se había fijado un plazo y se extendió en el tiempo”, dijo a Transport& Cargo Juan Antonio Torresin, presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (Fina).

Una mayor renta

El directivo definió al proyecto como “muy positivo porque en definitiva apunta a lograr una renta mayor sobre nuestros productos primarios, al agregarles valor a través de la cadena logística y del transporte. Esto a su vez tiene incidencia directa y positiva sobre la construcción de buques, la industria naval y la industria concurrente. La nueva norma seguramente beneficiará a nuestros obreros navales”. 

El aporte de la Fina pasó por el planteo de aquellos puntos que son postulados históricos de toda la vida. Sin embargo, en pos del consenso, la Federación mostró su grandeza al ceder en algunos puntos.

“Aceptamos negociar la importación o locación de buques a casco desnudo. Es una concesión que ofrecemos a la mesa de diálogo, pero delimitada por ciertas características que tiene el proyecto. Es nuestra colaboración con la nueva normativa, para arrancar y tener trabajo”, reconoció Torresin.

A la hora de reflejar las expectativas frente a este proyecto, Torresín hizo hincapié en un punto que consideró fundamental, cual es la simultaneidad en la recepción de los beneficios del proyecto entre armadores y constructores. “Estamos haciendo concesiones pero de alguna manera queremos que los beneficios de este proyecto nos lleguen en la misma proporción que les alcanza a los armadores y simultáneamente. Que no pase lo que sucedió en otros momentos que esta equidad no estaba contemplada y cuando un papel decía que iba a haber una construcción de barcos, empezaban los charteos. Nosotros decimos, no. Está bien, accedemos a que haya locaciones a casco desnudo pero tienen que estar en simultáneo con la construcción de barcos y en todos los casos deben ser transitorias”.

La Fina propuso incorporar al proyecto otro de sus postulados históricos: la creación de una Dirección de Industria Naval, dentro de la subsecretaría.

“Ésta sería la clave para manejar aspectos puntuales que tiene la normativa. Una cosa es que hablemos de afuera, que la autoridad de aplicación no tenga una dependencia directa de la industria naval, y otra es que podamos opinar desde adentro”, reflejó Juan Antonio Torresin.

 

Fuente: Transport y Cargo

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